Quiero resaltar la amabilidad de todas y cada una de las personas que trabajan en este parador, cualquiera que sea su función.
Camareros, recepción, personal de limpieza y del SPA.
Excelente estancia, un lugar muy tranquilo y agradable. El edificio es un antiguo convento junto una antigua iglesia, dar una vuelta por ellos es obligado.
Magnífico parador, arquitectura, tranquilidad, situación, amabilidad, clase buen spa...después de la cena de Navidad, deliciosa, nos apuntamos a un tour por un actor magnífico disfrazado de monje que nos explicó todos los secretos del parador para finalmente deleitarnos con una queimada. Para repetir.