Un parador preciosísimo, con mucho encanto y una habitación maravillosa, muy amplia, con un balcón al río y una decoración muy parador: histórica y chic. EL patio central es encantador para descansar y tomarse un refrigerio y la arquitectura estilo al monasterio del Escorial.
A destacar el buen trato y profesionalidad de todo el personal. Recepción, camameros. Atentos en todo momento y cuidando cualquier detalle por hacernos sentir en uno de los mejores paradores que he visitado.
Estuvimos alojados durante el fin de semana por una boda que se celebró en el mismo Parador y la verdad que fue todo increíble. La atención, localización, comida y servicios en general.
Todo muy cuidado y con un personal muy amable y atento.