Parador pequeño( solo 14 habitaciones) pero muy bonito y en un enclave espectacular
La restauración excelente y el desayuno fantástico
Muy recomendable la visita guiada que ofrecen en recepción
Impresionante!!! No solo el majestuoso edificio y la estratégica ubicación, sino especialmente sus trabajadores. Amables, informados, serviciales… Una estancia de ensueño. GRACIAS!!!!
Tras reservar una mesa para celebrar el cumpleaños de mi esposa y decirme que ellos se encargan de la tarta y las velas. Llegamos a la comida y cuando es hora de sacar la tarta nadie dice nada, pedimos la tarta y nadie responde. El jefe de sala desaparece y no da la cara. Al seguir preguntando porque estamos esperando bastantes minutos, una camarera (Clarisa) es la única que “toma el mando”, nos pide disculpas y nos saca unas porciones de postre adornadas y con las velas (una solución de urgencia). Gracias Clarisa por preocuparte y solucionar el error. Vergüenza que el jefe de sala no haga nada ni venga a la mesa a dar una disculpa y una solución. Soy cliente fijo de paradores y hoy no han estado a la altura, ya no en el error de no tener la tarta de cumpleaños si no en no dar la cara y explicar que sucede.
Este Parador tiene una ubicación privilegiada, con unas vistas de Cuenca espectaculares y ya solo por eso merece la pena.
En cuanto al interior, me gustó pero no me entusiasmó. La habitación y el cuarto de baño son muy amplios y, en ese sentido, muy cómodos, pero no puedo decir lo mismo de la cama: el colchón estaba algo hundido y le sonaban los muelles. Me sorprendió que, para informarme sobre la habitación y los servicios disponibles, no hubiese una hoja o un código QR por ninguna parte (solo se puede ver encendiendo la TV, y solo aparece algunas veces, la primera vez que encendí ni siquiera apareció).
El desayuno, de matrícula de honor. El personal muy amable y bien dispuesto. El lugar, bonito.