De los que hemos estado el más flojo.
El primer día la limpieza del suelo de la habitación dejó bastante que desear, el resto de días mejor.
Sitio tranquilo y el personal muy amable.
El restaurante nefasto , un arroz engrudo sin sabor alguno, ternasco de Aragón sin ningún rastro de sabor , tomate raff congelado y eso suponíendo que fuese raff , croquetas industriales como en la mayoría de paradores. Escepto Soria (que eran de flipar)
94 euros tirados. Lo mejor el pan y el vino porque el servicio lento y poco empático a los comentarios.No hemos pedido postre porque han tardado mucho en venir a tomar nota.
Una vergüenza vaya. Si de 4 platos ninguno se salvea es para revisarlo . Esta es la calidad de paradores, hemos comido bien en algunos pq esto no es un motivo de exigencia?