Ubicación inmejorable, la atención del personal impecable y profesional, la cocina del restaurante una maravilla, el rodaballo más rico que tomé nunca. Pero al edificio le hace falta una reforma está muy desgastado y con bastantes deficiencias.
Las habitaciones son amplias y con muy buenas vistas. El parador es moderno, con piscinas exteriores muy agradables, aunque el agua está algo fría. Los chorros tipo spa son un buen detalle.
El desayuno es muy variado, pero la gestión del servicio de comida caliente necesita mejora: no puedes servirte churros, bacon o huevos por tu cuenta, y la misma persona que hace las tortillas atiende a todos, lo que genera colas de 5 a 10 personas. Además, debe ir a buscar ingredientes a la cocina, lo que retrasa aún más el servicio. Es un punto de organización que deberían revisar.
También hay detalles de mantenimiento que no dan buena imagen: los tres ascensores tienen cristales rajados, algo que sorprende en un parador de este nivel y que debería solucionarse cuanto antes.
Por lo demás, el establecimiento es cómodo y agradable, con un entorno privilegiado y buenas instalaciones.