Instalaciones modernas con el sello habitual de Paradores. No es un edificio histórico como muchos otros, pero mantiene una arquitectura acorde con el entorno. Hace la estancia muy agradable. El personal es especialmente atento y pendiente de cualquier detalle. En general muy buena impresión
Fuimos a pasar el fin de semana a la Festa da Arribada y nos alojamos en el parador asistiendo a la cena medieval, siempre es un lujo disfrutar de esa marabilla de parador en una ubicación inigualable.
No dieron una habitación fabulosa que hacía esquina, con unas vistas a Soria espectaculares, grande, cómoda, bien equipada, con botella de agua, pastel de bienvenida y tetera. Una comodidad y un confort exquisito. La atención como siempre de primera, la cena muy buena y de calidad. Nos recomendaron los lugares para pasear muy acertadamente. Fue un placer descubrir Soria y su Parador.