Instalaciones modernas con el sello habitual de Paradores. No es un edificio histórico como muchos otros, pero mantiene una arquitectura acorde con el entorno. Hace la estancia muy agradable. El personal es especialmente atento y pendiente de cualquier detalle. En general muy buena impresión
Fuimos a pasar el fin de semana a la Festa da Arribada y nos alojamos en el parador asistiendo a la cena medieval, siempre es un lujo disfrutar de esa marabilla de parador en una ubicación inigualable.