La llegada de la Navidad siempre viene acompañada de momentos memorables con largas sobremesas, brindis que se alargan y comidas donde los sabores tradicionales son los protagonistas. Sin embargo, tanta celebración también puede pasar factura a nuestro cuerpo y a nuestra mente. En Paradores creemos que disfrutar no está reñido con cuidarse, y que la buena vida empieza por el equilibrio.

Te proponemos una serie de rituales sencillos para mantener la energía y el bienestar antes, durante y después de las fiestas.

 

A menudo nos encontramos atrapados en los mismos destinos, repitiendo vacaciones como si la comodidad fuera sinónimo de felicidad. Sin embargo, más allá de las grandes capitales y las costas más populares, existen rincones menos conocidos que cuentan con un alma única, donde cada calle, cada monumento, cada plato nos invita a descubrir un nuevo mundo. En estos destinos, donde aún prevalece la calma y la autenticidad, podrás disfrutar de la tranquilidad que ofrece un Parador, un refugio perfecto para desconectar, descansar y saborear lo mejor de la gastronomía local.

El Parador de Cuenca, renovado con una estética que respeta la esencia del antiguo convento de San Pablo, no solo ha transformado su infraestructura, sino que ha dado un importante impulso al arte del silo XX, consolidando su vínculo con la historia cultural de la ciudad y su tradición como epicentro del arte abstracto en España.

 

Impulso al proyecto artístico

 

Entre las montañas majestuosas del Pirineo catalán y a un paso de la frontera andorrana, La Seu d’Urgell emerge como un enclave privilegiado para quienes buscan naturaleza, historia y cultura en un mismo destino. En pleno corazón del Alt Urgell, esta ciudad abierta, vibrante y monumental combina la esencia medieval de su casco antiguo con un entorno natural espectacular, situado entre el Parque Natural del Cadí-Moixeró y el Parque Natural del Alto Pirineo, y muy cerca del Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de Sant Maurici.

 

Hay primeras veces que se recuerdan toda la vida. La primera cita, el primer trabajo, el primer viaje que te cambió la mirada… y sí, también la primera vez que te alojas en un Parador. Porque un Parador  no es un hotel más, es la puerta de entrada a una forma distinta de viajar, donde la historia, la gastronomía y la belleza del entorno se entrelazan para ofrecerte una experiencia con alma.

La larga espera de los lectores ha tenido su recompensa. El Camino del Padre es el último libro de la trilogía de La saga de los longevos, un fenómeno de culto que trasciende la literatura fantástica. Eva García Saénz de Urturi explora cuestiones universales como la longevidad, la memoria y la identidad. Una vez más, la autora alavesa reafirma su talento para construir historias que dialogan con los grandes dilemas del ser humano.

Aunque la estación ya está dando sus últimos coletazos, no hay nada mejor que seguir disfrutando de sus colores, aromas y sabores. El otoño es tiempo de recogida, de cosecha, de sabores intensos que nos conectan con la tierra. Y en España, con su rica tradición gastronómica, no hay mejor manera de saborear esta estación que en los Paradores, donde cada plato tiene el sabor único de la región. No importa dónde te encuentres, siempre habrá un Parador cerca para que disfrutes de lo mejor de la cocina española con ese toque local que la hace aún más especial.

Regresamos con una nueva curiosidad que nos conduce hasta el monasterio de San Juan Bautista, conocido por muchos como "El Escorial asturiano", y más familiar para todos nosotros como el Parador de Corias. Lo que ahora es un majestuoso alojamiento con vistas al río Narcea fue, siglos atrás, el corazón espiritual del occidente asturiano. Y precisamente esa historia oculta es la que hoy queremos revelarte.

 

En los rincones más inesperados de la geografía española se alzan árboles que parecen desafiar el tiempo. Son ejemplares centenarios o milenarios, testigos mudos de la historia rural y urbana, que ofrecen no solo belleza natural, sino también la oportunidad de conectar con la memoria cultural de cada lugar. Con la llegada del otoño, cuando los paisajes se visten de tonos dorados y ocres, recorrer estos enclaves se convierte en una experiencia doble: contemplar la majestuosidad de la naturaleza y adentrarse en el alma de las comunidades que los han custodiado.

 

A medida que el otoño va avanzando, el sol comienza a inclinarse con melancolía sobre los tejados de España dónde tres ciudades se alzan como faros de belleza otoñal: Granada, León y Valencia. Este triángulo dorado no es una invención cartográfica, sino una sinfonía de sensaciones que se despliega entre hojas caídas, aromas de cocina tradicional y una luz que acaricia la piedra antigua con dulzura. Cada una brilla con su propia personalidad y juntas forman una ruta que invita a redescubrir la belleza de esta estación.