Muy bien, en la línea de Paradores. Sólo un punto negativo y fue el desayuno del último día. Pese a ser lunes y pocos clientes no se puede bajar tanto la calidad, había productos que no se pueden presentar en un Parador.
Suntuoso hotel en las inmediaciones de la Catedral de Santiago de Compostela.
La acogida es perfecta, cálida y muy profesional. Todo está hecho para que te sientas bien en este hotel.
Los espacios son inmensos y reina una calma absoluta a lo largo de los magníficos claustros que dividen el edificio en multitud de pasillos, a cual más bello.
Mobiliario excepcional y moqueta gruesa, un auténtico museo.
Las habitaciones son enormes, cálidas y están impecablemente limpias.
Luces suaves, cama súper cómoda y baño muy moderno. La única palabra que me viene es única. ¡No encontrarás esto en ningún otro hotel!
El restaurante principal riquísimo, desayuno a la altura de los Paradores.
Disfrutamos tomando un aperitivo en un gran salón reservado para los huéspedes del hotel.
Lujo, calma y voluptuosidad… el Parador de Santiago es un momento mágico para vivir, un sueño en sí mismo.
Gracias a su equipo, no cambies nada.
Nos han informado que teníamos 2 copas gratis. Al dirigirnos al bar nos dice la camarera que podemos tomar refresco, cerveza o vino. También podemos tomar un refresco con algún combinado de alcohol. Como no tomamos alcohol pedimos ginebra 0. Viene otra compañera y nos hace un cargo a la cuenta de 18€, alegando que su compañera es nueva. Falta de profesionalidad con el cliente.