Este parador está muy antiguo, necesita una remodelación, instalar ascensores que suban a las habitaciones, ya que hemos cogido una suite y aun así no teníamos ascensor desde la recepción hasta la habitación. Eso si, el personal es muy amable y muy atento, tanto en la recepción como en las zonas de restauración,
La parte que más obra necesita es la de la piscina, es muy pequeña y da la sombra casi todo el día, además de que su estado general es bastante malo, con azulejos caídos y escaleras rotas.
Añadiría como sugerencia para los celíacos poner más variedad de productos ya que en el resto de Paradores hay muchas más opciones para los celíacos.
Nos ha defraudado bastante el baño, fuerza del agua, la puerta de la ducha no se cierra, no había para de dientes. La habitación estaba muy destartalada, las alfombras necesitan renovación, la biblioteca sólo tenía el nombre, los libros caídos. No sé la verdad yo lo recordaba muy impresionante y estaba bastante lejos de lo que fue.
Acudimos al parador como invitados a una boda en el propio parador el día siguiente por lo que decidimos alojarnos dos noches y aprovechar para vivir la experiencia. Desafortunadamente hubo detalles que no corresponden con el estándar de calidad de la marca PARADORES. La recepción fue con desgana y soberbia, poca información y tratando de despacharnos lo antes posible. Bien es cierto que coincidiendo con nuestra estancia las fiestas del pueblo tanto el acceso al parking exterior como el ambiente general era bastante desordenado.
El parador en sí es un lugar agradable pero con poco mimo en detalles como la decoración o las calidades de los materiales tanto en baños como en las habitaciones. Se ven antiguas no por que en sí el lugar tenga sus años sino por que la decoración en general no acompaña ni hace atractiva la estancia.
Nuestra estancia en el Parador de Mérida ha resultado decepcionante para lo que se espera de un establecimiento de esta categoría.
La cerradura de la habitación estaba en mal estado y cada vez que intentábamos abrir o cerrar la puerta teníamos que dedicar varios minutos, lo que resultó muy incómodo durante toda la estancia. Además, la terraza no estaba preparada a nuestra llegada: el suelo estaba lleno de plumas y en el alféizar había colillas de cigarro, lo que refleja una clara falta de limpieza y supervisión.
Consideramos que estos detalles no se corresponden con el precio abonado ni con los estándares de calidad que normalmente distinguen a la red de Paradores.
Esperamos que se tomen medidas para corregir estas incidencias, ya que la experiencia no estuvo a la altura de la fama y categoría del lugar.
Excelente. Nos ha encantado el edificio, las vistas desde la terraza, la habitación, el spa, la pisicina, la cena, el desayuno y por sobre todo la amabilidad del petsonal.