Conocíamos la zona que sobre todo en otoño es de una extaordinaria belleza Ha sido uno de los mejores paradores en que pernoctamos. Las habitaciones muy amplias, la ocupamos dos adultos y dos niños, y con una climatización estupenda a pesar del frío del exterior. Estando casi completo todo funcionó de maravilla, excepto en el desayuno. Todos los salones y la biblioteca fantásticos. Volveremos