El parador de Ceuta, enclavado en lo que fue durante siglos la frontera y línea de defensa histórica de la ciudad, ejerce como un adelantado del estilo Paradores en el continente africano: servicios, gastronomía y especialmente una magnífica atención de sus trabajadores. Pero además esconde, entre los recovecos de la muralla sobre la que se asienta, muchos avatares de la historia ceutí, como los que pueden visitarse en el yacimiento arqueológico de la Puerta Califal.
Es el primer parador que visito, no será el ultimo. La experiencia es genial, alojarte en un edificio histórico, mirar por la ventana y estar en un castillo, es inexplicable.
Ubicación inmejorable y servicio de parking gratuto.
El parador tiene muchísimo encanto, tanto las zonas comunes como el comedor y las habitaciones con ventanal grande.
El desayuno de 10 aunque he de decir que la tortilla de patata no estaba rica y es una pena, sobre todo estando en Galicia.
Personal de recepcion super amable.
En generl una experiencia muy recomendable.