Es el primer parador que visito, no será el ultimo. La experiencia es genial, alojarte en un edificio histórico, mirar por la ventana y estar en un castillo, es inexplicable.
Ubicación inmejorable y servicio de parking gratuto.
El parador tiene muchísimo encanto, tanto las zonas comunes como el comedor y las habitaciones con ventanal grande.
El desayuno de 10 aunque he de decir que la tortilla de patata no estaba rica y es una pena, sobre todo estando en Galicia.
Personal de recepcion super amable.
En generl una experiencia muy recomendable.