Ha sido maravilloso redescubrir Cuenca estando en el parador. Todo fenomenal durante nuestra estancia. Maravillosa cocina (espectaculares el morteruelo y el lomo de cierva y sin olvidar los postres). Como siempre, muy amable todo el personal, pero nos gustaría destacar a María José que, durante toda la comida y el desayuno, fue no sólo muy amable sino que estuvo muy atenta a todo lo que necesitábamos y que nos dio magníficos consejos durante la comida para escoger en esa estupenda carta. Muchas gracias.
Es un Parador muy bonito en un pueblo precioso, con unas puestas de sol increíbles. La terraza en el patio interior es una auténtica delicia. El personal magnífico, muy atento y profesional. Nos encantó la cena y en general todo. Repetir es obligatorio.
Ubicado en un entorno precioso como no podía ser de otra manera. El personal como siempre encantador y queremos hacer una mención especial a Milagros en recepción y Belén en cafetería y restaurante que con su información y ayuda hicieron mucho mas agradable nuestra estancia en la isla. Una pega, es una lástima que la piscina no esté arreglada ya que sería una buena forma de terminar la jornada después de visitar la isla. Para repetir