Aconsejo un servicio de coche, del Parador a la playa, para transportar a los clientes mayores o discapacitados, ya que hay que subir o bajar unas escaleras de más de 180 escalones para el acceso.
Magníficas vistas desde unas habitaciones amplias y reformadas. Tranquilidad total. Un poco alejado del centro pero se puede ir andando dando un paseo de unos 15 minutos.
En el centro histórico, en un lugar antiguo convento/hospital, muy tranquilo y fresquito. Tiene una piscina pequeña, más que suficiente para refrescarse en los días sofocantes de verano. Comimos en el restaurante platos típicos de la zona, muy bueno todo. La atención del personal muy buena. La habitación amplia y cómoda. El diseño del baño, bañera y grifería, no es de lo más moderno, pero a nosotros no nos incomodó para nada. Espacios comunes muy relajantes y coquetos.