Parador de 3 estrellas, que se notan en su mobiliario y edificio, pero la localización, el paisaje y el entorno; así como la amabilidad de sus empleados, lo compensa.
Buen desayuno, aunque un poco justos a la hora de reponer según que cosas y un poco más floja de lo habitual en paradores la cocina de carta.
La habitación estaba bien, era un duplex con escalera y el baño abajo, con una gran cantidad de amenities disponibles; un salón con televisor y sofá y arriba la cama y el armario, en una buhardilla con claraboya. Correcto, lástima la gran cantidad de moscas que tuvimos que matar.
Ubicado en pleno corazón del Valle de Pineta, sus vistas del valle y montañas te dejan sin respiración, resultando perfecto para atacar cualquier andada, con excursiones y dificultad para todos los públicos.
Había un nido de arañas en un ricon del techo y las arañas corrían por el techo en la habitación,subió la señora de la limpieza y como pudo lo quito se fue y tuvimos que volver a llamar a recepción para que subieran, estaban detrás de las cortinas las mataron y echaron insecticida,pero ahí no termina la cosa en el ricon izquierdo de la cama hay mucha suciedad y polvo,se ve que ahí no limpian hace tiempo creo que la limpieza falla y creo que con lo que cuesta la estancia esto no debería de suceder ,que es un parador.
Aparcamiento repleto. Restaurante con servicio muy lento. Camareros mas pendientes de evento en comedor próximo. Raciones escasa y no digamos el postre Púding de manzana. Tres trocitos ridiculos y dos bolitas de frambuesa helados. El peor comedor de Paradores que he pisado ultimamente