El parador es un palacio, decorado con obras de arte. Lastima que estaba cerrado el bar y el restaurante. Uno de los alicientes de los paradores precisamente es poder charlar al calor con un café. Pudimos hacer uso del otro parador ubicado en el mismo pueblo. Todo como siempre, perfecto.
Estoy deseando volver a este Parador. Loas destacable me pareció el servicio de cafetería (con vistas impresionantes) y del restaurante (de los mejores de la cadena)