Una pena que la falta de información y el trato en recepción hayan quitado encanto a nuestra estancia.
Era nuestra primera experiencia en Paradores, la persona que nos recibió no nos dijo ni las instalaciones de las que disponía (por ejemplo, había piscina, si el parking era gratuito o no, spa...), ni los horarios de desayuno, ni dónde se servían.
Cuando preguntamos por la visita al Castillo, fue como si no tuviera nada que ver con ellos, nos mandaron a la entrada y que ya nos informarían allí. El horario para visitar sus dependencias es complejo, se nos podia haber avisado al llegar para organizarnos en función de este hecho. Perdimos la oportunidad de ver alguna zona por 15 minutos.
De casualidad, al salir, vimos una tarjeta con una invitación para el bar en la mesa de la habitación, tampoco fuimos informadas. No cuesta nada ser amables y "vender" bien la experiencia que supone visitar un Parador., algo que no se hace todos los días y que muchas personas vivimos como un regalo.
En fin, aunque las instalaciones están bien, la comida fue estupenda y el enclave es espectacular, nos ha resultado una experiencia agridulce.