Otra decepción, lo primero obras en el patio y la entrada. La habitación siendo júnior suite está deteriorada con desconchones en las paredes los muebles muy estropeados el colchón duro y se notan los muebles.
El desayuno muy muy normalito, de los tres días que estuvimos el primero pido un revuelto de huevos y llegó la hora de marchar y no me los trajeron, el último día pido lo mismo y después de volver a solicitarlo me los traen a los 15 minutos y fríos. En ese momento estábamos 10 personas en el comedor. Resultado final decepción.
El servicio de desayuno no corresponde a un desayuno buffet ya que te ofrecen una pequeña variedad de productos frios, seleccionados por el propio personal y no te ofrece la posibilidad de selccionar estos productos como sucede en otros paradores.
En la habitación en la que nos hospedamos , situada en la Torre del Parador habitación superior, situada en el primer piso, se escuchaban los ruidos de recepción (situada debajo de la habitación) y de la puerta corredera de acceso a dicha recepción, lo que resulta muy desagradable no permitiendo el descanso y la confortabilidad.
En nuestra visita anual, en esta ocasión de cinco días, y a pesar de estar en restauración, como siempre puntuación de "DE DIEZ". Trato cercano, familiar que te hace agradable la estancia en todo momento.
Localización espectacular. Las habitaciones, cada una con su balcón con vistas, son perfectas. La cama es especialmente grande y cómoda. Comparado con la calidad del resto del hotel, el único punto a mejorar es la comida.