UN POCO DESILUSIONADO PUES ME LO ENCONTRE EN HOBRAS Y PIERDE MUCHO ENCANTO, ES LA SEGUNDA VEZ QUE ME PASA, ME PASO EN MERIDA, OTRA GAMBADA , CREO QUE COMO CLIENTES ASIDUOS DEVERIAN DE TENER UN POCO TACTO Y COMUNICAR CUANDO SE HACE LA RESERVA, QUE ESTA EN HOBRAS, PARA QUE EL CLIENTE DECIDA SI RESEVA EN ESTE O EN OTRO PARADOR, GRACIAS ,Y POCA ETICA POR PARTE DE USTEDES
El Parador tiene una gran historia. La ubicación es espectacular. El personal es fantástico. La lástima es que coincidimos con la reforma de la fachada, pero eso no disminuyó su atractivo. Habitaciones y baños amplios y cómodos. Para mí sorpresa, los platos de la carta no me acabaron de gustar del todo, novedosos pero les faltaba algo.
Estuvimos en el Parador de Melilla del 13 al 16 de febrero, celebrando San Valentín con mi marido y dos amigos. Disfrutamos de las vistas y del entorno, pero vimos varias áreas de mejora. El Parador debe ofrecer el alto estándar que se espera de un establecimiento de su categoría, no solo como un beneficio para el turismo en Melilla, sino porque es parte fundamental de la experiencia. Vimos que necesita más mantenimiento y personal. Por ejemplo, una noche pedimos una consumición en el salón y las copas quedaron allí durante toda nuestra estancia. Habíamos solicitado un menú romántico para la noche del 14, y aunque el menú fue satisfactorio, como su nombre indica, esperábamos un ambiente mucho más romántico: velas, flores, detalles. Incluso en cualquier hotel se cuida el towel folding, creando un ambiente especial con detalles en la cama. Animamos al Parador a tener esto en cuenta, ya que, si bien no es la única causa del turismo en Melilla, sí es un valor añadido que invita a repetir.