A parte de lo bonita que es la ciudad, el Parador no tiene desperdicio. Es un edificio histórico con habitaciones amplias y frescas, conserva la distribución conventual y el salón-capilla como testigos de los diferentes usos que ha tenido a lo largo de los años. A mi pareja le ha gustado especialmente la terraza donde otrora estaba el claustro, con columnas con vestigios árabes. La piscina es pequeña pero coqueta, con un bello jardín a su alrededor.
En el restaurante recomendamos el chuletón de vaca retinta, exquisito.
Es la segunda vez que me alojo en este Parador y seguramente no será la última, ha mejorado (cosa que en su día me parecía imposible) con el paso de los años, muy recomendable.
Todo el personal y las instalaciones perfectas. Habitación muy tranquila y completísima. El parador precioso y muy cerca de todo. La estancia ha sido muy agradable.
Vistas excelentes,habitaciones bien equipadas,piscina fantástica. Magnífica atención de todo el personal.
Mención especial en restauración a Dina por su impecable profesionalidad, gracias a su acertado asesoramiento pudimos degustar la excelente carta del comedor.
Repetiremos.