Parador de Jarandilla de la Vera
En el valle de la Vera, junto al Tiétar y el Jerte, entre gargantas de agua, piscinas naturales y bosques de castaños, se encuentra el Parador de Jarandilla de la Vera, alojado en el antiguo castillo-palacio de los Condes de Oropesa.
En él encontrarás un lugar a la par histórico y confortable, donde los solemnes torreones y el gran patio de armas conviven con una excepcional piscina rodeada de olivos y naranjos. Al interior, sus salones con chimenea y cuidada decoración te transportarán en el tiempo, a la vez que mantienen un ambiente de tranquilidad e intimidad.
Parador de Jávea
Parador de Jaén
Ubicado en lo alto del cerro de Santa Catalina, junto al castillo del mismo nombre, el Parador de Jaén corona la ciudad y ofrece al visitante una espectacular panorámica de los montes de Sierra Morena y Sierra Mágina.
Origen y destino para descubrir todo el encanto del Renacimiento andaluz, el Parador de Jaén impresiona por su fachada de inmensos muros de piedra y su impresionante bóveda interior. En él, encontrarás un estilo tradicional, que combina la sobria arquitectura defensiva con artesanías de la región y te transportará a otra época.
Parador de Guadalupe
Junto al Real Monasterio y la plaza de Santa María, en un impresionante conjunto mudéjar de los siglos XV-XVI, se erige el Parador de Guadalupe, un espacio confortable y acogedor donde arquerías y vegetación invitan a la paz y el sosiego.
En él, amplias estancias de blancas paredes y decoración evocadora de su pasado medieval se alternan con magníficos espacios como el claustro, con arcos y celosías de inspiración árabe, o un precioso jardín trasero donde disfrutar de hermosos juegos de agua. Además, desde la piscina y gran parte de las habitaciones con terraza podrás disfrutar de exclusivas vistas al Real Monasterio.