Una llamada desesperada un sábado de septiembre puso en alerta boda a todo el equipo del Parador de Benavente. ¡Había que organizar una boda con un margen de apenas 3 horas!
60 personas para comer y con ganas de encontrar un restaurante que les ayudase a olvidar el mal trago que les hizo pasar la empresa contratada para servir el catering el día de su boda y que nunca llegó a presentarse en la boda, sin avisar.


