Un alto en el camino, aunque en nuestro caso no era el de Santiago, sino el de vuelta a casa desde el Sur. Con la comida del domingo, excelente por otra parte, pudimos prolongar la estancia hasta media tarde. Una muy buena idea.
Dormir en la torre del homenaje de un auténtico castillo medieval, donde además se escribió "El Conde Lucanor", eso no tiene precio. Lo demás, la atención, el servicio y la comodidad, lo pone Paradores y sus trabajadores.