Ha sido nuestra segunda estancia en este parador y no será la última. Es la mejor base para recorrer el Delta del Ebro y para subir a Los Puertos, además de la propia ciudad. El Castillo es impresionante, el paseo hasta la catedral bajando por los Colegios Reales es un descubrimiento.
Una experiencia maravillosa para toda la familia, tanto el trato en el parador como la belleza de las instalaciones. La ubicación de la piscina y el recinto para enmarcar.