El Parador tiene una ubicación espectacular. Estancias amplias, confortables y acogedoras, con vistas excelentes. La zona ofrece posibilidad de paseos para disfrutar con tranquilidad.
La comida es excelente, pero la rapidez del servicio de restaurante deja bastante que desear: habiendo llegado puntuales a nuestro turno de comida, pasaron 35 minutos hasta que nos sirvieron el primer plato, 30 minutos más para el segundo y 25 minutos más para el postre (nuestro tiempo en el restaurante fue de 1 hora y 45 minutos, sin tomar café, que tomamos en la cafetería para no esperar más tiempo). No parecía problema de los camareros, que no paraban, la verdad, así que quizás se necesitaría más número de los mismos o quizás agilidad en la cocina, no sé, pero el espacio de tiempo entre platos nos pareció excesivo.
Salvo eso, mi calificación es de 5.
El trato de 10, la habitación genial. El desayuno estupendo y las cenas riquísimas. Especial mención y agradecimiento a Rafa, Mireia y Carolina que nos han hecho sentir como en casa! Con profesionales así da gusto.