Los Paradores ocupan lugares privilegiados. Castillos que vigilan horizontes desde hace siglos, conventos convertidos en refugios silenciosos, palacios renacentistas, fortalezas junto al mar o edificios contemporáneos integrados en paisajes imposibles. De ellos solemos hablar por su historia, por su arquitectura, por la riqueza gastronómica que ofrecen o por los entornos naturales y monumentales que los rodean. Y, sin embargo, hay un espacio esencial de la experiencia que muchas veces queda en un discreto segundo plano como son las habitaciones.

Para los peques es pura aventura, para los adultos, una pausa inesperada para mirar (de verdad) lo que normalmente pasa desapercibido.

En un país como España, donde el paisaje cambia cada pocos kilómetros, estos viajes en el aire se convierten en pequeñas experiencias que mezclan emoción, vértigo suave y sorpresa. Montañas que se abren paso bajo tus pies, ciudades que se encogen poco a poco, el mar asomando en el horizonte…

Es uno de los fotógrafos españoles con mayor proyección internacional y firma la última campaña publicitaria de Paradores, un proyecto en el que traslada su universo visual –a medio camino entre la escenografía, la pintura y la fotografía– al imaginario de la Red. Su obra, minuciosamente elaborada pero abierta a la sorpresa, dialoga con la tradición artística y reivindica la emoción en un tiempo dominado por la inmediatez.

Empezó en Bellas Artes antes de dedicarse a la fotografía. ¿Mira todavía el mundo como un pintor?

Hay viajes que, al terminar, dejan una sensación difícil de explicar, como si algo se hubiera quedado por ver, por hacer o por sentir. Otras veces es una conversación con amigos o familiares la que despierta la sorpresa de… “¿no fuiste a este sitio?” y te hace descubrir que el destino era aún más amplio de lo que viviste. Y, en ocasiones, basta con el recuerdo para que vuelva el deseo de regresar y crear nuevos momentos.

Son lugares a los que se llega por primera vez con una lista de imprescindibles, pero de los que te marchas con la sensación de que algo ha quedado pendiente.

Hay noches que no se repiten, instantes en los que la música, el paisaje y la emoción se alinean para crear algo irrepetible. Eso es precisamente lo que propone Caprichos Musicales, una colección de experiencias cuidadosamente diseñadas donde el arte se vive de cerca, sin filtros, en escenarios que ya de por sí son destino.

Viajar ya no es solo descubrir nuevos destinos, sino hacerlo de forma consciente. La sostenibilidad y el ecoturismo se han convertido en una prioridad para quienes buscan experiencias que respeten y valoren el entorno. Cada vez más viajeros eligen rutas que les permitan conectar con la naturaleza y contribuir a su conservación, poniendo el foco en espacios protegidos y paisajes de gran riqueza ecológica.

En Paradores sabemos que viajar es mucho mejor cuando nadie se queda atrás. Y sí, eso incluye a ese compañero fiel que te mira como diciendo: “¿yo también voy, verdad?”. En Paradores lo tenemos claro: sí, vienes. Por eso, cada vez son más los hoteles que abren sus puertas a las mascotas, para que podáis compartir escapadas inolvidables en entornos únicos, ya sea en plena naturaleza, junto al mar o en el corazón de ciudades llenas de historia.

España no solo es mar, montaña y pueblos con historia, es también, tierra de volcanes. Más de un centenar de cráteres repartidos entre islas, costas y llanuras del interior dibujan un mapa geológico sorprendente que muchos desconocen. Algunos siguen activos, otros llevan miles de años dormidos, pero todos han moldeado paisajes que hoy podemos recorrer casi sin darnos cuenta de que estamos caminando sobre antiguo fuego.

Si piensas en esos destinos donde cada rincón pide una imagen, seguro que Mérida está en esa lista. Hay algo en esta ciudad que hace que no puedas guardar la cámara ni un solo instante. Quizá sea su origen romano, ese que se remonta al año 25 a.C., cuando Augusto decidió fundar Colonia Iulia Augusta Emerita. O quizá sea la forma en la que la ciudad ha aprendido a convivir con su pasado, porque aquí no hace falta buscar grandes escenarios: te los encuentras en cada esquina. Solo hay que parar, mirar… y entonces sí, fotografiar.

 

La primavera en España se despliega de muchas formas. Mientras algunos disfrutan haciendo deporte frente al mar, otros aprovechan para hacer esas rutas pendientes de vino entre paisajes o islas donde la naturaleza ya lo envuelve todo. En este recorrido, por seis destinos diferentes, te proponemos distintas maneras de entenderla, porque todos comparten el espíritu de Paradores, donde viajar no se queda solo en la visita, sino en vivir cada lugar con calma, con identidad y con una experiencia más profunda.