Albacete se despliega en el corazón de la llanura manchega con una personalidad que combina tradición artesanal, amplias avenidas y carácter abierto. Históricamente vinculada al comercio y a las rutas que cruzaban el sureste peninsular, la ciudad experimentó un fuerte crecimiento entre los siglos XVIII y XIX gracias a la industria de la cuchillería, que acabaría convirtiéndose en referente internacional. Hoy, ofrece al visitante una escapada urbana cómoda y luminosa, con patrimonio, espacios verdes y una gastronomía que refleja la esencia de La Mancha.