Parador de Lerma
Parador de León
El Hostal San Marcos, antiguo emblema de la influyente Orden de Santiago y uno de los monumentos más representativos del Renacimiento español, acoge desde 1986 el Parador de León, un museo viviente de historia y modernidad.
Reformado en un estilo vanguardista, que combina sabiamente pasado y presente, el Hostal San Marcos está plagado de espacios increíbles, como su cafetería situada bajo un impresionante techo del pintor Lucio Muñoz, la terraza a orillas del río Bernesga, o el Salón Capitular, de regios artesonados mudéjares.
San Marcos acoge hoy una colección de arte que aúna tradición y modernidad. En su interior alberga una excepcional colección antigua, entre la que destacan las figuras de Juan de Juni y la sillería de coro del siglo XVI, junto a una muestra de arte contemporáneo que incluye obras de Fernando Zóbel, Eduardo Chillida o José Caballero, además de una exclusiva colección de 32 óleos del pintor José Vela Zanetti.
Parador de La Palma
Parador de La Granja
Parador de La Gomera
Parador de Jarandilla de la Vera
En él encontrarás un lugar a la par histórico y confortable, donde los solemnes torreones y el gran patio de armas conviven con una excepcional piscina rodeada de olivos y naranjos. Al interior, sus salones con chimenea y cuidada decoración te transportarán en el tiempo, a la vez que mantienen un ambiente de tranquilidad e intimidad.
Parador de Jávea
Parador de Jaén
Ubicado en lo alto del cerro de Santa Catalina, junto al castillo del mismo nombre, el Parador de Jaén corona la ciudad y ofrece al visitante una espectacular panorámica de los montes de Sierra Morena y Sierra Mágina.
Origen y destino para descubrir todo el encanto del Renacimiento andaluz, el Parador de Jaén impresiona por su fachada de inmensos muros de piedra y su impresionante bóveda interior. En él, encontrarás un estilo tradicional, que combina la sobria arquitectura defensiva con artesanías de la región y te transportará a otra época.
Parador de Guadalupe
Junto al Real Monasterio y la plaza de Santa María, en un impresionante conjunto mudéjar de los siglos XV-XVI, se erige el Parador de Guadalupe, un espacio confortable y acogedor donde arquerías y vegetación invitan a la paz y el sosiego.
En él, amplias estancias de blancas paredes y decoración evocadora de su pasado medieval se alternan con magníficos espacios como el claustro, con arcos y celosías de inspiración árabe, o un precioso jardín trasero donde disfrutar de hermosos juegos de agua. Además, desde la piscina y gran parte de las habitaciones con terraza podrás disfrutar de exclusivas vistas al Real Monasterio.