Impecable. Parador museo en un convento medieval. Magníficamente gestionado: explicaciones sobre su historia de la mano del director, actividades para conocer la zona (excursiones, catas de quesos asturianos, etc.). Todo cuidado al detalle. Personal muy amable en todos los departamentos, que te hace la estancia algo especial. Y en el entorno de Cangas de Onís y alrededores. Para volver
Es pequeño pero muy bonito. Los baños están renovados y son amplios, pero no hay puerta que separe la zona de dormitorio de la de lavabos y ducha. La atención del personal excelente.
Debe ser de los pocos que quedan con el sabor original.
Sencllez y buen gusto por todas parte dentro de el marco inigualable de Gredos.
Un lugar con historia.
Esperemos que en caso de reacondicionamiento se respeten los detalles que lo hacen unico.
El hecho de que un hotel de la categoría de un Parador no tenga mantel de tela en la mesa del comedor, en el desayuno a la habitación, etc. y sean manteles individuales me parece un fallo importante, en esta categoría de establecimientos.
El hecho de que un hotel de la categoría de un Parador no tenga mantel de tela en la mesa del comedor, en el desayuno a la habitación, etc. y sean manteles individuales me parece un fallo importante, en esta categoría de establecimientos.
Resto perfecto