Una arquitectura impresionante siguiendo la línea de Costa da Morte. Amabilidad y buen hacer del personal. Pero como ocurre con la mayoría de los paradores situados en cascos antiguos, las señalizaciones para llegar al parador lamentables.
Un parador espectacular. Además de su buena gastronomía, destacar la bonita decoración de su restaurante. Personal de cafetería y recepción muy atento.
Impresionante. Nos hemos quedado con las ganas de ver los frescos góticos y la parte de museo pero tendremos que volver. Las vistas impresionantes. Muy acogedor. El personal de recepción muy atento.