Parador en un pueblo privilegiado por su belleza y su historia. A resaltar la amabilidad de todo el personal, desde las personas de recepción, destacando Gabriela, hasta las de restauración, destacando Natalia.
La habitación muy amplia, limpia y bien acondicionada. La atención estuvo muy bien. La piscina muy limpia y buen cuidada.
En general todo muy bien. Muy recomendable.
Por otro lado, tenemos que expresar algunos aspectos francamente mejorables.
Solemos comer el día de llegada a in Parador. Pedimos una ensalada que jamás hemos visto tan pobre en un Parador, que llevamos 76 ya visitados y en los que nos gemos alojado. Sin exagerar, la ensalada contenía tres hojas de lechuga, tres rodajas de tomate, láminas trnsparentes de queso y varios piñones diseminados por el plato.
Además, tuvimos una experiencia negativa en el bar que hay junto a la piscina. Llegamos sobre las nueve para una cena ligera. No había mucha gente. Pero después de un tiempo empezaron a llegar más personas y casi se llenó. Lo sorprendente es que la única persona que atendía se iba pra dentro y cuando atendía a las mesas lo hacía a las mesas que habían llegado más tarde que nosotros. Tuvimos que decirle que nos atendiera. La queja no es por ser atendidos tras mucho tiempo esperando. Entendemos que circunstancialmente puedan acudir más personas y ello impida una atención rápida.
La persona que atienda a las mesas debería tener en cuenta el orden de llegada.
Tan cerca de Madrid y no conocíamos este Parador. Nos sorprendió gratamente. Una zona muy tranquila, amplio y moderno pero muy acogedor. Sus cenas en el patio ajardinado una maravilla para disfruta de una magnífica gastronomía y un buen servicio, profesional y rápido. Los desayunos, un clásico de Pararadores que da gusto disfrutar. Fin de semana perfecto.