Nos ha gustado estar aquí alojados, donde las vistas son infinitas y atractivas. Magníficas estancias, cómodas y que no desentonan con el entorno, al lado del Castillo y rodeado de bosque. La decoración es muy acogedora y donde mires los detalles son muy bellos.
El bar y el restaurante son espectaculares, sorprendentes y si además se come muy bien, estupendo!.
Además, no hay que perderse la piscina, refrescante, amplia y muy bien situada con jardines.