En España, basta con seguir el sonido de las campanas, el murmullo del agua o el bullicio de una terraza para acabar, casi sin querer, en una plaza. Porque en nuestro país las plazas son escenarios de historia, de encuentros, de celebraciones y de vida cotidiana. Las hay medievales y barrocas, renacentistas, solemnes y bohemias. Y todas, absolutamente todas, tienen algo que las hace especiales.
Si preguntas qué hacer en Santiago de Compostela, más allá de visitar su Catedral, muchos coincidirán en lo mismo: camínala despacio, escúchala y siéntela. Porque esta es una ciudad hecha de llegadas, la de los peregrinos tras cientos de kilómetros, la de los viajeros que buscan historia y la de quienes necesitan, aunque solo sea durante un fin de semana, detener el tiempo.
La serie española Cuéntame cómo pasó forma parte de la memoria de varias generaciones y, 25 años después de su estreno, sigue despertando emoción, nostalgia y reconocimiento. Con motivo de este aniversario, Alcalá de Henares, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, ha presentado la Ruta Cuéntame Alcalá, un nuevo itinerario turístico y cultural que invita a recorrer los escenarios reales donde la mítica serie de RTVE cobró vida.
Viajar no es solo desplazarse, hay quienes planifican una escapada alrededor de una mesa bien servida, quienes necesitan perderse por calles históricas, quienes buscan silencio absoluto o quienes no conciben un viaje sin un amplio reportaje de fotos. Porque no todos viajamos igual, en Paradores hay un destino pensado para cada tipo de viajero. Aquí va una selección de Paradores para acertar… sea cual sea tu forma de viajar.
Viajeros que empiezan el viaje por el paladar
Libros y lugares a veces se encuentran de forma natural, como si compartieran la misma historia. El Capitán Alatriste y el Parador de Úbeda son uno de esos encuentros. La novela de Pérez-Reverte, profundamente ligada al imaginario del Siglo de Oro, encuentra en este palacio renacentista (escenario real de la adaptación cinematográfica) el marco perfecto. Y es fácil imaginar que, si Don Diego Alatriste hubiera buscado un lugar para hacer una pausa entre duelo y duelo, habría sido aquí, en el patio del Parador de Úbeda, con su silencio elegante y su aire de otra época.
Como sabrás, el programa de Naturaleza para los sentidos es la apuesta de Paradores por una nueva forma de viajar, más consciente, más pausada y profundamente conectada con el entorno. Un programa que nace del compromiso con el ecoturismo sostenible, con la protección de la biodiversidad y con el apoyo a los productores y comunidades locales que mantienen vivo el corazón de la España rural.
En el mes del amor, regalar tiempo, belleza y experiencias únicas se convierte en la mejor declaración. San Valentín no es solo un día, sino un recuerdo que se construye a cada instante compartido.
Te proponemos desde dormir bajo un cielo estrellado en Gran Canaria, hasta cenar a la luz de los jardines nazaríes de La Alhambra, planes pensados para conectar, sorprender y celebrar el amor. Descubre seis experiencias únicas que transforman un viaje en un recuerdo imborrable, seis formas de decir “te quiero” sin palabras.
Hay viajes que no se planean solo con mapas, sino con el corazón. Si buscas una escapada que combine historia, naturaleza, gastronomía y romanticismo, te proponemos esta ruta de tres noches para enamorarse, ideal para celebrar San Valentín o cualquier momento especial en pareja. Cada Parador es un escenario único, desde castillos medievales hasta paisajes de montaña nevados, con experiencias diseñadas para crear recuerdos inolvidables. Y si el amor lo pide, siempre podéis añadir noches extra para explorar más a fondo cada destino y alargar la magia.
Febrero es el mes del amor, y en Paradores lo celebramos como mejor sabemos hacerlo, creando experiencias que combinan historia, descanso y una gastronomía pensada para compartir. Un año más, vuelve Febrero Romántico, una propuesta especial diseñada para que las parejas disfruten de una escapada inolvidable en algunos de los enclaves más bellos de España.
El Carnaval no es solo una fecha en el calendario ni una sucesión de desfiles. Es una manera distinta de viajar. Es llegar a un lugar cuando todo está pasando, cuando la gente sale a la calle sin mirar el reloj y las ciudades se muestran tal y como son de ruidosas, irónicas, creativas y hospitalarias. Es improvisar planes que se alargan, compartir mesa después de horas de risas y volver caminando sin prisa porque siempre hay algo más que ver, o escuchar, a la vuelta de la esquina.
Viajar en Carnaval es dejarse llevar, y cada destino lo hace a su manera.