Reuniones

Parador de Jaén

Ubicado en lo alto del cerro de Santa Catalina, junto al castillo del mismo nombre, el Parador de Jaén corona la ciudad y ofrece al visitante una espectacular panorámica de los montes de Sierra Morena y Sierra Mágina.

 

Origen y destino para descubrir todo el encanto del Renacimiento andaluz, el Parador de Jaén impresiona por su fachada de inmensos muros de piedra y su impresionante bóveda interior. En él, encontrarás un estilo tradicional, que combina la sobria arquitectura defensiva con artesanías de la región y te transportará a otra época.

Parador de Guadalupe

Junto al Real Monasterio y la plaza de Santa María, en un impresionante conjunto mudéjar de los siglos XV-XVI, se erige el Parador de Guadalupe, un espacio confortable y acogedor donde arquerías y vegetación invitan a la paz y el sosiego.

 

En él, amplias estancias de blancas paredes y decoración evocadora de su pasado medieval se alternan con magníficos espacios como el claustro, con arcos y celosías de inspiración árabe, o un precioso jardín trasero donde disfrutar de hermosos juegos de agua. Además, desde la piscina y gran parte de las habitaciones con terraza podrás disfrutar de exclusivas vistas al Real Monasterio.

Salones del Parador de Cuenca

El Parador de Cuenca**** está construido sobre el antiguo Convento de San Pablo, con las mejores vistas de la ciudad a las Casas Colgadas y Puente de San Pablo. A menos de una hora de Madrid y Valencia con llegada en AVE, esta ciudad es perfecta para la celebración de eventos de empresa en lugares especiales. La proximidad del hotel al centro histórico de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad lo convierte en un lugar exclusivo para eventos y acciones especiales.

Parador de Ferrol

Una mansión señorial junto a la salida al mar. El Parador de Ferrol es una preciosa casona típica gallega con unas preciosas vistas al mar. Desde algunas de las habitaciones podrás disfrutar de la panorámica del puerto. En otros rincones del Parador, los ventanales ofrecen espléndidas vistas de los arsenales y la ría.

Parador de Granada

Pasar una noche en La Alhambra, entre jardines y fuentes que evocan un pasado donde se mezcla lo árabe y lo cristiano, es la oportunidad exclusiva que te brinda el Parador de Granada, un convento construido por los Reyes Católicos sobre un antiguo palacio nazarí.

 

Sus muros de ladrillo esconden un interior de ensueño, donde excepcionales piezas de arte y mobiliario se funden con espectaculares vistas a los jardines del Generalife, sugiriendo al huésped plácidos paseos por la ciudad e inolvidables momentos de desconexión en los espacios únicos del Parador.

Parador de Cuenca

El antiguo convento de San Pablo, construido en el bellísimo paraje de la Hoz del Huécar, acoge el Parador de Cuenca, uno de los lugares más especiales de la ciudad, junto al Puente de San Pablo y frente a las Casas Colgadas.

 

En su interior, te sorprenderá la fusión decorativa entre tradición y contemporaneidad, y sus espacios únicos, como el viejo claustro acristalado, la cafetería, ubicada en lo que fue la capilla del convento, y la preciosa piscina exterior, dotada de una espectacular panorámica de la ciudad.

Parador de Ciudad Rodrigo

En lo alto de un tajo que se alza sobre la vega del río Águeda, el Parador de Ciudad Rodrigo ocupa un emblemático castillo reconstruido en 1372 por Enrique II de Castilla, padre del linaje de Isabel la Católica.

 

El Parador ofrece un inmejorable enclave para admirar la riqueza monumental de Ciudad Rodrigo. En su interior, la reciente reforma de sus habitaciones luce una decoración de diseño, en la que piezas modernas conviven con el mobiliario castellano tradicional del edificio, en un vínculo que preserva la esencia medieval del castillo. Además, el Parador, dotado de parque y zona de juegos privada, es un destino ideal para toda la familia.

Parador de Chinchón

Fundado por los primeros Señores de Chinchón en el siglo XV, el Parador ocupa el antiguo monasterio de Nuestra Señora del Paraíso, su claustro y escalera originales, y la primitiva capilla, hoy convertida en una suite muy especial.

 

El edificio, en pleno centro de la villa medieval, cuenta con amplios jardines y una típica huerta conventual que hoy, llena de árboles frutales, crea un espacio ideal para desconectar y relajarte en la piscina, ubicada en los antiguos establos del monasterio. Además, el Parador posee un espectacular claustro acristalado, donde podrás disfrutar de una exclusiva colección de arte religioso.