La estancia en un parador nacional suele ser excepcional. Lo ha sido también en el Parado de Ronda. La ubicación, la gastronomía, el personal, tanto de recepción como el de restaurante, de una disposición y amabilidad exquisita. . Siempre es el personal el que hace de la estancia un momento inolvidable. Un 10 para todos. Y nos nos olvidemos del personal "invisible" de un hotel, que participa en gran manera para que todo fluya en la perfeccióm. Muchas gracias a todos. Espero poder visitaros de nuevo en alguna otra ocasión. (PD: A ver si podeis conseguir más plazas de aparcamiento de alguna manera, en un local cercano. Es lo único que eché en falta cuando llegué, pues estaba completo).
El parador en general muy bien, atención en el comedor el personal un poco apáticos...una sonrisa un poco mas de amabilidad estaría mejor.
Lo demás todo genial.
Me dirijo a ustedes para mostrarles mi malestar tras haber estado alojado en el Parador de Ribadeo, pues durante todo la tarde y el inicio de la noche se celebró un evento en uno de los salones de este Parador que provocaba un nivel de ruido tan sumamente elevado que hacían imposible estar en la habitación en la que nos alojábamos.
Tras dirigirnos a la recepción del Parador para comunicarles este extremo, que, como no podía ser de otra forma, conocían (era imposible no oír el ruido desde cualquier punto del Parador), se nos ofreció trasladarlos a otra habitación, propuesta que declinamos pues el nivel del ruido era igual o muy parecido, pues dudo que hubiera alguna habitación en ese Parador y en aquellas horas que no sufriera el ruido que provocaba el citado evento.
Incluso, en la propia cafetería del establecimiento, el ruido generado provocaba vibraciones en diferentes elementos de este recinto, y, además, provocaba, que las personas que se encontraban allí elevasen el volumen de sus voces para poder mantener sus conversaciones, de tal forma, que la abandonamos inmediatamente tras consumir lo más rápido posible las bebidas que habíamos pedido. Puedo decirles que no he estado jamás en una cafetería de Paradores, en que mi único objetivo fuera abandonarla.
En definitiva, quiero dejarles constancia de que, en todos los años que llevo acudiendo a diferentes establecimientos pertenecientes a su red, he sufrido una situación así, lo cual me provoca una mayor extrañeza enorme que desprestigia, a mi entender, la imagen de Paradores.
Les quedo muy agradecido por su atención.
Me dirijo a ustedes para mostrarles mi malestar tras haber estado alojado en el Parador de Ribadeo, pues durante todo la tarde y el inicio de la noche se celebró un evento en uno de los salones de este Parador que provocaba un nivel de ruido tan sumamente elevado que hacían imposible estar en la habitación en la que nos alojábamos.
Tras dirigirnos a la recepción del Parador para comunicarles este extremo, que, como no podía ser de otra forma, conocían (era imposible no oír el ruido desde cualquier punto del Parador), se nos ofreció trasladarlos a otra habitación, propuesta que declinamos pues el nivel del ruido era igual o muy parecido, pues dudo que hubiera alguna habitación en ese Parador y en aquellas horas que no sufriera el ruido que provocaba el citado evento.
Incluso, en la propia cafetería del establecimiento, el ruido generado provocaba vibraciones en diferentes elementos de este recinto, y, además, provocaba, que las personas que se encontraban allí elevasen el volumen de sus voces para poder mantener sus conversaciones, de tal forma, que la abandonamos inmediatamente tras consumir lo más rápido posible las bebidas que habíamos pedido. Puedo decirles que no he estado jamás en una cafetería de Paradores, en que mi único objetivo fuera abandonarla.
En definitiva, quiero dejarles constancia de que, en todos los años que llevo acudiendo a diferentes establecimientos pertenecientes a su red, he sufrido una situación así, lo cual me provoca una mayor extrañeza enorme que desprestigia, a mi entender, la imagen de Paradores.
Les quedo muy agradecido por su atención.