A destacar su mirador, con unas vistas privilegiadas de la ría de Ribadeo; frontera natural entre Galicia y Asturias, así como el umbral entre el rio y el mar.
Un Parador único, lo tiene todo! Pocos lugares permiten deambular por el claustro de un monasterio del siglo XIII bajo la luz de la luna y las estrellas. Así como tras desayunar, poder caminar por un bosque lleno de robles y castaños.