Con su famosa torre, es de los paradores tranquilos, y a veces criticado por su situación. Pero cumple con lo esperado, y permite la visita a la cercana Lugo, merecedora de una detenida visita. Y mejor clima que el cercano Orense, al menos en verano (con todo el cariño).
Un sitio super bonito, muy tranquilo ideal para el descanso , bien situado, frente al mar, la comida espectacular y la atención exquisita . Repetiremos la familia sin duda
Con esta ola de calor, decidimos alojarnos en el Parador de Ávila, para poder disfrutar de unas temperaturas más llevaderas de las que soportamos en Madrid. La estancia fue fenomenal, con un personal tanto en recepción como en el restaurante, de diez.