Nos acompañaba nuestra mascota que fue muy bien recibida . Un trato excelente y unas instalaciones que invitan al descanso y la desconexión. Rodeado de naturaleza . El restaurante también es digno de mención con una carta con platos típicos de la zona y una presentación como ya es habitual en paradores .
En una estancia de cuatro días y siendo la enésima vez que nos alojamos, este establecimiento siempre nos brinda un bienestar y relajación que nos "obliga" a volver, D.M. en Noviembre.