Teníamos curiosidad por conocer el único Parador que no se encuentra en España y no pudimos quedar más contentos!
El lugar, aunque un poco complicado para llegar, es precioso. Creo que de todos los Paradores que he podido visitar, es el que más me ha impresionado.
Tiene unos jardines preciosos, dos museos que cuentan la historia del lugar y producen sus propios vinos, mermeladas y aceite. El trato del personal es muy bueno y se esmeran en que no te falte de nada.