extraordinario atención personal en el restaurante,, tanto por parte del personal de servicio como en la calidad de la comida.
He de destacar el servicio tan especial recibido en recepción por Carlos que nos ayudo a aparcar en el caos habido en la plaza.
Dormir en un castillo ha sido una experiencia realmente mágica. Impresiona lo bien conservado que está el edificio y el cuidado que se aprecia en cada detalle. En nuestro caso disfrutamos de una noche y de un desayuno buffet espléndido, con productos de gran calidad. Nos quedamos con ganas de probar las tartas de la cafetería, que tenían una pinta increíble. Un lugar lleno de historia y rodeado de buena gastronomía, perfecto para desconectar y descansar. Sin duda, ¡volveremos!
NOS PARECIÓ TODO BIEN EN GENERAL, PERO NUESTRA EXPERIENCIA EN LA COMIDA FUE MEJORABLE. PARA MI UN PARADOR DE CUATRO ESTRELLAS SE LE PUEDE EXIGIR ALGO MAS...