No salimos de parador salvo para visitar el Monasterio de Yuste y el Cementerio de los alemanes, desayunamos, comimos y cenamos en el Parador, lo disfrutamos al máximo.
Excelente castillo con una perfecta atención y cuidada gastronomía, de imprescindible visita. En una población con mucha história. Me quedé con las.ganas de ver los campos de lavanda que florecen en julio no muy lejos de allí.
El parador, muy bonito. Parece una casa solariega, con todas sus instalaciones. Tiene su encanto.
El personal un encanto.
El único pero, sería que al estar pegado a la carretera, si abres ventanas, se oye mucho ruido, del tráfico.
Muy positiva la parada, pues al día siguiente seguía ruta.