En la terraza del restaurante tuvimos que pedir insistentemente (y finalmente negarnos) a que nos sirvieran las consumiciones en la mesa de cristal sin que esta estuviera previamente limpia de agua e insectos.
Y volvemos... y volvemos... Siempre, siempre quedamos contentos. Esta vez disfrutamos del SPA en solitario: genial. Desayunos excelentes y comidas buenísimas, con postres ideales. ¡Y cómo no!, charlar con Rafa, trabajador ejemplar, siempre es una alegría. Su trato siempre es cercano y amigable y se los agradecemos muchísimo. Coincidir con él siempre es un plus. Por supuesto, el resto del personal, sobre todo en restaurante y cafetería, son de primera. ¿Con ganas de volver? ¡Sin duda alguna!