Preciosa casona situada en el centro histórico de Santillana del Mar con habitaciones muy acogedoras.
Dispone de varios salones con chimenea para los huéspedes que son un activo que distingue a Paradores de otros establecimientos hoteleros.
El desayuno un poco escaso en variedad pero en cambio el restaurante tenía varios platos excelentes, sobre todo el Cocido Montañés.
Otro Parador que perdió la esencia de Paradores, edificio histórico sí, pero solo la fachada. Y me hace reir aquello de "Paradores sostenibles", aunque eso está pasando en todos los paradores: ¡¡menudo derroche de luz!!
Parador con una situación privilegiada para visitar el casco antiguo de Cuenca. Espectaculares vistas de las Casas Colgadas, puente de San Pablo y río Huécar. Un placer pasear por la noche por los alrededores del Parador con la ciudad, puente y rocas iluminadas.
Amabilidad del personal de recepción y restaurante.