Buenas noches el viernes Santo tenía una reserva de una mesa para dos a las 14,15 llege a las 14,10 , pedí que porque no podía comer en el salón donde estaban comiendo la mayoría me dijo el metre que tenía que ser en el salón del desayuno me senté por no discutir diez minutos después entraba gente en el salón que pedía por lo cual me sentí discriminado.
Lloviendo como llovía no tener ni un simple paragüero teniendo que dejar los paraguas en el suelo.
Para colgar los abrigos no tener ni un simple cuelga abrigos.
Un poco decepcionado con el parador.
Grata sorpresa, tanto por el maravilloso entorno que ofrece este histórico parador, como por la amabilidad y profesionalidad de su personal. Además, es de agradecer la posibilidad de adquirir algún que otro recuerdo en su recepción, así como productos de proximidad. Tristemente eso resulta imposible en cada vez más paradores.