El servicio en el restaurante ha sido pésimo, hemos estado una hora y media esperando los segundos. Para colmo la camarera tratando el asunto con indiferencia, indignante.
El servicio en el restaurante ha sido pésimo, hemos estado una hora y media esperando los segundos. Para colmo la camarera tratando el asunto con indiferencia, indignante.
No nos pudimos alojar, cambiando el alojamiento por el Parador de Salamanca para ese mismo día. Como había pasado un par de horas de los días establecidos para anular sin penalización, se me penalizó, sin tener en cuenta que para esa misma fecha se cambió por otro parador. Se aludió que ya habíamos realizado un cambio de fecha en dicho Parador, sin considerar el hecho de ser Amigo de Paradores y de en la misma fecha optar por otro Parador de la Cadena.
Establecimiento que desprestigia la red de Paradores del Estado. La dirección es pésima e inexistente, y se nota la notable falta de personal, quienes están sobrepasados y carecen de empatía y profesionalidad. Las instalaciones están obsoletas, con falta de limpieza, duchas estropeadas, y una piscina sucia con verdín. No hay sombras suficientes y faltan hamacas y sombrillas, lo cual es inconcebible dada la extensión de la pradera.
La experiencia en la cocina, aunque aceptable, se convierte en un suplicio debido a la ausencia visible de un jefe de sala, lo que provoca que se tarde más de dos horas en comer. El establecimiento está mal ventilado, con olores espantosos en las habitaciones, muebles viejos y destartalados, toallas en condiciones deplorables, pasillos llenos de telarañas, y sillones sucios y manchados. La invasión de mascotas lo hace parecer un hotel de playa de tres estrellas.
El trato en recepción es decepcionante, con personal que ni siquiera mira a la cara al cliente. Solo se salvan algunos empleados, como el camarero Mohamed y el socorrista rubio, quienes intentan hacer lo mejor posible en un entorno adverso. El resto del personal ni se excusa. Está claro que este establecimiento está abandonado y carece de una dirección adecuada.
Tenía una reserva hecha el 1 de Julio con puntos de mi tarjeta "Amigo de Paradores", teniendo que pagar la cama supletoria de mi hijo, como se me advierte en el correo de confirmación de dicha reserva.
Cuál es nuestra sorpresa, cuando llegamos al Parador de Manzanares y me comunican que no disponía de puntos, y que tenía que pagar el importe de la habitación.
Hacen ustedes mal dos cosas: la primera, dejar realizar una reserva con puntos si estos caducan antes de la fecha de llegada (yo no me fije en dicha fecha, fallo mío), y además, confirmarla. La segunda cosa que hacen mal, es comunicar el cambio de la forma de pago y el importe el día anterior y vía mail, porque puede ocurrir, como fue mi caso, que el correo acabe en la bandeja de spam, y yo no lo lea. Lo mínimo que deberían hacer es llamar por teléfono para comunicar el cambio y confirmar si me interesan las nuevas condiciones, que además eran mucho más caras que en el momento en el que realicé la reserva. Les aseguro que si no hubiésemos llegado después de casi 5 horas de viaje, habríamos buscado otra opción. No me parece una forma correcta de tratar a sus clientes, que además nos hospedábamos en este Parador por 4 vez.
El parador está muy abandonado, piscina muy sucia, no funcionan las duchas, hay muy pocas tumbonas y pocas sombras, el personal no es nada atento, no son nada agradables, telarañas en los pasillos y poca ventilación en los pasillos, está pegado a una playa muy pequeña y con mucha gente, a mano derecha hay una playa de piedras vacía sucia y sin servicios. Dijimos lo de la suciedad de la piscina y las duchas y no hicieron nada. El desayuno está bien y la comida buena pero son muy lentos mínimo 2 horas para comer, y te dicen los camareos tienen que entender que tenemos dos manos, pero a mí no me hacen descuento porque haya poco personal, los camareros quitando algún camarero aislado bastante secos y sin amabilidad y en recepción igual y no te ayuda nadie con el equipaje, en definitiva nadie está pendiente de nada con lo que la direccion deja bastante que desear, si a los 45 miutos no estás en las hamacas te quita el socorrita las toallas, pero nadie se da cuenta que no hay suficientes hamacas ni suficientes sombrillas cuando tienen una pradera super grande y super bonita. Me parece fatal que en un parado se permitan perros que producen suciedad y ruidos. La puerta a la playa se rompió y estuvo 2 días rota. Conclusión no parece un parador sino un hotel de playa de 3 estrellas. Con la excepción de la comida.
Establecimiento que desprestigia la red de Paradores del Estado. Pésima e inexistente dirección, notable falta de personal , el cual está sobrepasado y carece de empatía y profesionalidad con el cliente. Instalaciones obsoletas, lamentable estado de la piscina, con los aperos de mantenimiento en una esquina tirados, falta de limpieza, duchas estropeadas, piscina sucia y con verdín, no hay sombras y faltan hamacas y sombrillas algo inconcebible teniendo en cuenta la extensión de la pradera. La cocina que es aceptable se convierte en un suplicio, ya que carece de falta de jefe de sala o no se nota su presencia y se tarda más de dos horas en comer. Muy mal ventilado olores espantosos en las habitaciones, muebles viejos y destartalados toallas viejas y con un color indescriptible, pasillos llenos de telarañas, sillones sucios llenos de manchas, invasión de mascotas, parece un hotel pachanguero de playa de tres estrellas, trato pésimo e inquisitorial con toallas en la piscina. Trato decepcionante en la recepción no te miran a la cara, no son capaces de ayudarte con la jaula ni acompañarte a la habitación, solo se salva algún camarero como Mohamed el resto ni se excusa. Está claro que es establecimiento abandonado y que carece de una dirección adecuada que aunque carezca de recursos económicos puede gestionar mejor un Parador. Estancia del 10 al 17 de agosto de 2024, las reseñas positivas pasan dos noches alojados con lo cual la decepción es más llevadera o no conocen otros Paradores, el enclave también es decepcionante no se ve el mar, playa pequeña y sucia y un mini paseo por ser generosa con la expresión y no tiene nada de oasis de paz, perros, niños, portazos, carreras. Y para terminar en Paradores el trato es personalizado que menos que una botella de agua y algo de cortesía