No estuvimos alojados, en esta ocasión, tan sólo disfrutamos del restaurante y la cafetería. A pesar de pertenecer al club de Amigos de Paradores, no pudimos acceder al claustro, ya que tan sólo estaba accesible para personal alojado.
Considero la medida poco flexible y falta de sensibilidad para los Amigos de Paradores.
Rectificar es de sabios.
El sitio es fantástico y el edificio también, pero que las baldosas del baño estén rotas y suenen al caminar no es lógico en un establecimiento así. Necesita mantenimiento. El personal encantador.
Incluso si no te hospedas, es un sitio que merece una visita. La localización y las vistas a la ciudad que tiene son impresionantes, al lado del Castillo de Gibralfaro y de la Alcazaba. El restaurante aprovecha estas vistas para que puedas comer o cenar en un sitio increíble. La carta tanto del restaurante como de la cafetería está repleta de platos buenísimos.
La piscina no es muy grande, pero como todo el parador, su ubicación y sus vistas la convierten en un sitio excepcional.
Incluso si no te hospedas, es un sitio que merece una visita. La localización y las vistas a la ciudad que tiene son impresionantes, al lado del Castillo de Gibralfaro y de la Alcazaba. El restaurante aprovecha estas vistas para que puedas comer o cenar en un sitio increíble. La carta tanto del restaurante como de la cafetería está repleta de platos buenísimos.
La piscina no es muy grande, pero como todo el parador, su ubicación y sus vistas la convierten en un sitio excepcional.