Situado a muy corta distancia y agradable paseo tanto al centro de la villa como al puente internacional fronterizo que llega a Valença (Portugal). Edificio con estancias comunes elegantes y agradables. Las habitaciones son cómodas aunque tiene algunas pequeñas faltas de mantenimiento ya que se va notando el paso de los años. Destacaría el restaurante donde los pescados están cocinados de manera casi perfecta. Muy sabroso. Y el comedor acristalado tiene unas vistas magníficas.
El personal de 10. Y también que dispone de aparcamiento gratuito.