Muy buena estancia en general.
Desbordados en la cafeteria, zona de servicio muy reducida.
Debería haber prioridad para los clientes alojados y que estos pudieran ser atendidos en otras zonas a lo largo del claustro
Solo fuimos a comer, pero nos encantó la calidad de la comida. Quizá solo reseñar que había un pelín de despiste en el servicio de camareros; no global, sino puntual y/o específico.
Desayuno deficiente en cuanto al servicio y a la calidad de los productos: tres camareros incapaces de supervisar por sí mismos las necesidades del buffet: falta de leche, de bollería, de miel, de agua en las cafeteras; tarta de manzana fría, directamente de la nevera, croissants mal horneados, crudos; cereales presentados en porciones ridículamente pequeñas;
Limpieza, amabilidad y recepción genial, pero bajo la puntuación global, porque, sin perder su esencia, al baño y a la habitación les haría falta una renovación, sobre todo al colchón. También, habría que tener en cuenta, que se cobra la tarifa completa a una persona que va a dormir en un sofá-cama, y no en una cama normal. Además, en la habitación no había nada de información sobre los servicios ofrecidos por el Parador, hasta que se nos ocurrió mirar en el termostato... allí había un pequeño código QR para poder acceder a las instrucciones de la climatización...y a los servicios!
Lo mejor del Parador: sus empleados, el edificio y su localización.
Gracias.