La vista desde la habitación hacia el puente y las casas colgadas es un lujo. Volver paseando de noche al parador con la iluminación sobre la hoz del Huécar, algo increible. También nos proporcionaron un estupendo guía para recorrer la ciudad. Volveremos.
El castillo en lo alto te brinda la mejor perspectiva sobre la ciudad y un agradable paseo. El restaurante, excelente, y el trato del personal, impecable.
Decepcionado. La recepcionista nos recibió comiendo…, en el restaurante estuvimos muchísimo tiempo esperando para que nos sirvieran el aperitivo de bienvenida. La habitación minúscula y la ventana del baño estropeada. Será uno a los que no volvamos, pues por el precio creemos que debería ser muy mejorable. Lo único hermoso las vistas…