Los trabajadores excelentes y muy empáticos, la comida y el desayuno fueron excelentes lo único las habitaciones tienen muebles muy antiguos y el baño es bastante mejorable.
Parador con magníficas vistas del castillo de Molina de Aragón y perfectamente integrado en su entorno.
Las habitaciones son modernas y luminosas.
Hubiera sido muy oportuna la instalación de una chimenea en el salón próximo a recepción porque el frio es bastante intenso en esta comarca, incluso nevó cuando estuvimos.
Me parece poco adecuada la distribución de la cafetería a continuación del restaurante y no a la inversa.
Muy amable todo el personal, sobre todo el de restauración.
Hemos estado ya varias veces en este parador la habitación que nos dieron estaba apartada en una planta sola en en parador le dijimos que nos cambiara a otra pero la que nos enseñó no nos gusta y al final nos quedamos con la primera que nos dio ya que la que le pedimos no quiso y había poca ocupación en el restaurante la comida bien pero el pan era de baja calidad y mal cortado para un parador pero volveremos cuando podamos
ESPECTACULAR EL RECINTO, EL TRATO Y LA GASTRONOMIA DE "FELICES FIESTAS"
UNA ESPECIAL MENCION A JUAN CARLOS QUR ORGANIZO UNA COMIDA PARA UN GRUPO DE MILITARES EN LA SALA CAPITULAR...
MUCHAS GRACIAS.....VOLVEREMOS
Con mi mujer, desde Italia, hemos vuelto a Soria despues de 20 anos. Esta vez no nos hemos alojado en el hotel de hace 20 anos, sino en el Parador, con su vista a la ciudad y a los alrededores, su diseno interior, su cocina, sus servicios y la hamabilidad y el trato del personal ... todo inegualable.